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ACUERDOS DE PAZ DE 1992

ACUERDOS DE PAZ DE 1992


El acuerdo de paz firmado el jueves 16 de enero de 1992 en mi país de origen, El Salvador, puso fin a una guerra de más de una década entre el ejército del gobierno en turno y las fuerzas guerrilleras del país. Se trató de un pacto que se suponía iba a traer reconciliación entre dos bandos y paz a la nación; sin embargo, la realidad fue diferente. Más bien fue un acuerdo entre ellos para dividirse el país; no hubo una reconciliación verdadera ni una restitución de los daños causados.


Cito un pasaje que refleja esta realidad: "Todo reino dividido contra sí mismo quedará asolado; toda ciudad o familia dividida contra sí misma no se mantendrá en pie." (Mateo 12:25 NVI).


El gobierno de mi país estaba dividido, la sociedad estaba fracturada y por eso luchaban entre sí, por la división. Esta división de la sociedad llevó al país a la ruina por muchos años. Lo mismo sucede en los hogares: una familia o matrimonio dividido no prospera. Donde no hay unidad en decisiones importantes, en la crianza de los hijos, en la economía o en la fe, ese hogar no puede avanzar.


El significado de reconciliar es volver a una amistad, superar una enemistad, restaurar la concordia y la armonía, o poner de acuerdo a personas que estaban desunidas o a ideas que estaban en conflicto. Es también conciliar las partes.


En el principio, la humanidad era una con Dios. El cielo y la tierra estaban unidos. Pero por el pecado, esa unión se rompió. No podemos negar que hay división a nuestro alrededor: entre cónyuges, entre padres e hijos, entre jefes y empleados, y entre lo terrenal y lo celestial. Por eso vino Jesús, para restablecer esa unión del hombre con Dios, de los hijos con su Padre celestial, para reconciliar todas las cosas con Dios.


La cultura del Reino es de reconciliación. El Señor habla de una iglesia, un pueblo, una nación, un ejército, no de varios.


Así como en mi país se realizaron unos acuerdos de paz, nosotros debemos hacer un acuerdo de paz con Dios, cumpliendo Su voluntad en la tierra como se realiza en el cielo. Debemos realizar un pacto de paz que restablezca la relación del hombre con Dios, una familia a la vez.


Escrito por Víctor Preza, basado en la prédica del día 11/05/2024

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