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DESECHADOS JAMÁS




Hoy quiero compartir con ustedes algunas reflexiones basadas en una prédica muy especial que tuvimos el 22 de Julio de 2023. Como parte de una congregación, he sido testigo de la llegada y partida de muchas personas a lo largo de mis catorce años de asistencia. Sin embargo, me ha entristecido ver cómo algunas de esas salidas podrían haberse evitado si hubiéramos mostrado un poco más de interés en comprender sus situaciones, en lugar de descalificarlos o ignorarlos, tal como lamentablemente hacemos a veces.


Es natural tener afinidad con algunas personas más que con otras, pero debemos ser conscientes de que esto puede llevarnos a distanciarnos de aquellos con quienes no sentimos tanta conexión. Esta actitud puede dar lugar a desacuerdos innecesarios e incluso llevar a algunos a buscar otras congregaciones, ¡incluso nosotros mismos podríamos sentirnos tentados a hacerlo! Pero en realidad, Dios tiene un plan para todos nosotros, y deberíamos recordar que Él no muestra favoritismo.


Una frase bíblica muy poderosa que nos recuerda esto es la de Pedro en Hechos 10:34-35 NTV: "Veo con claridad que Dios no muestra favoritismo. En cada nación, él acepta a los que lo temen y hacen lo correcto." Esta es una enseñanza fundamental que deberíamos llevar en nuestros corazones para recibir a todos con amor y respeto, sin importar nuestras diferencias.


El amor es la esencia del cristianismo, y el amor que nos tengamos unos a otros será la prueba ante el mundo de que somos verdaderos discípulos de Cristo, como lo expresa Juan 13:35 NTV: "El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos." Esta es una verdad que debería unirnos como comunidad, formando una familia que acoge y apoya a cada uno de sus miembros.


Es comprensible que pueda haber desacuerdos o conflictos en cualquier comunidad, pero es en esos momentos cuando debemos recordar que Dios nos llama a amarnos mutuamente y buscar la reconciliación. No deberíamos permitir que situaciones superficiales nos separen, sino que debemos aprender a valorar y respetar la diversidad de cada persona en nuestra congregación.


Hagamos un compromiso de ser más compasivos, de acercarnos a aquellos con quienes no hemos interactuado tanto y aprender a conocer sus historias y perspectivas. Abracemos la diversidad que Dios ha puesto en nuestro camino, porque solo así podremos crecer como comunidad y alcanzar el propósito que Él tiene para nosotros.


En conclusión, reafirmemos nuestro compromiso de no desechar a nadie. Recordemos que el amor, el respeto y la compasión son las bases que fortalecen los lazos entre nosotros y que nos permiten reflejar la verdadera imagen de Cristo al mundo. No permitamos que desacuerdos o diferencias nos separen, sino que busquemos siempre la unidad en el amor de Dios.

¡Hagamos que nuestra congregación sea un lugar donde nadie sea jamás desechado, sino donde cada persona sea amada, valorada y respetada como un miembro importante de nuestra familia en Cristo!


Escrito por Wilmer López, basado en la prédica del 22/Jul/2023

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