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Dios Siempre Habla: Escuchando su Voz en la Montaña





En la montaña, dejamos atrás la rutina diaria: teléfonos, relojes, despertadores, redes sociales, trabajo e incluso lo que muchos consideramos lo más valioso, nuestras familias, esposas amadas e hijos. Nuestro objetivo era encontrarnos con Dios, eliminando todos los distractores que pudieran interponerse en el camino. Y, sinceramente, no resultó difícil escuchar la voz de Dios sin todas esas distracciones durante esos días especiales.


Allí, en medio de la majestuosidad de las montañas, los impresionantes paisajes, la contemplación de las estrellas y un cielo azul sin contaminación, ríos cristalinos y prados siempre verdes, Dios nos hablaba a través de su creación. Caminamos más de 30 kilómetros, y en cada uno de esos kilómetros, en cada paso que dimos, Dios se comunicó con cada uno de nosotros, los hombres que estábamos allí.


El Salmo 36:5-9 de la Nueva Traducción Viviente nos dice: "Tu amor inagotable, oh Señor, es tan inmenso como los cielos; tu fidelidad sobrepasa las nubes. Tu rectitud es como las poderosas montañas, tu justicia, como la profundidad de los océanos. Tú cuidas de la gente y de los animales por igual, oh Señor. ¡Qué precioso es tu amor inagotable, oh Dios! Todos los seres humanos encuentran refugio a la sombra de tus alas. Los alimentas con la abundancia de tu propia casa y les permites beber del río de tus delicias. Pues tú eres la fuente de vida, la luz con la que vemos."


Dios siempre habla; de hecho, nos habla todo el tiempo. Sin embargo, a menudo, debido a los distractores diarios, no logramos escuchar su voz. Pero cuando nos desconectamos de todo eso, se vuelve fácil escuchar a Dios y, por supuesto, hablar con Él. En mi caso, lo escuché claramente y entablé un diálogo con Él. Le hablé de mis miedos, mis temores, mis inseguridades y mis pecados. Incluso compartí mi sensación de estar insuficientemente preparado para mi trabajo. Y, en ese entorno de montaña, solo Él pudo proporcionarme las respuestas que tanto necesitaba. En la montaña, Dios habló conmigo, así como con muchos otros hombres presentes.


La clave no reside exclusivamente en la montaña, sino en nuestra capacidad para dejar a un lado los distractores y abrirnos a escuchar Su voz, porque Dios siempre nos está hablando.


Este artículo se basa en la prédica del día 02/09/2023. Escrito por Víctor Preza Dios está dispuesto a hablar con todos nosotros; solo debemos encontrar el momento y el lugar adecuados para escucharlo. En la tranquilidad de la montaña, encontré mi momento, ¿cuándo encontrarás el tuyo?






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