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¿Por qué estoy estancado?

¿Te gustaría recuperar la salud?


5 Después Jesús regresó a Jerusalén para la celebración de uno de los días sagrados de los judíos. 2 Dentro de la ciudad, cerca de la puerta de las Ovejas, se encontraba el estanque de Betesda,[a] que tenía cinco pórticos cubiertos. 3 Una multitud de enfermos—ciegos, cojos, paralíticos—estaban tendidos en los pórticos. Juan 5:1-3


ESTANCADO


Pensando en lo que puede significar esta palabra me imagino algo o alguien que no se mueve ni para atrás, ni para adelante. Que esta en un mismo sitio, que no avanza . Despues Jesús regresó a Jerusalem para la celebración de uno de los días sagrados de los judios. Una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos estaban tendidos en los pórticos. Uno de ellos era un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.


Cuando Jesús lo vio y supo que hacia tanto que padecía la enfermedad, le preguntó. ¿Te gustaría recuperar la salud? 7 Es que no puedo, señor- contestó el enfermo- porque no tengo a nadie que me meta al estanque cuando se agita el agua. Siempre alguien llega antes que yo. Juan 5:1-3, 5-7 NTV

Me resulta curiosa la pregunta que le hace Jesús al enfermo. ¿Te gustaría recuperar la salud? Porque después de darse cuenta que esta persona llevaba allí tantísimo tiempo la respuesta era obvia, pero el enfermo en vez de contestar la pregunta se puso a dar explicaciones del por qué seguía aun alli. Es que… Y esta respuesta es la que podemos estar dando también nosotros en este momento a diferentes situaciones que afrontemos.

De pronto nuestras finanzas están moribundas, nuestro matrimonio es un caos, la relación con uno de nuestros hijos es casi nula, y nuestras quejas pueden ser: es que este trabajo que tengo, es que ya la edad no me lo permite, es que nací en cuna pobre, etc, etc, etc. Jesús ya hizo lo que tenía que hacer. ¿Por qué deberíamos esperar a que nos pregunte ¿quieres recuperar tu…?

Él anhela lo mejor para cada uno de nosotros, él vino para darnos una vida próspera y abundante. Pero todavía muchos de nosotros estamos paralizados, inmóviles, estancados esperando un golpe de suerte, que alguien venga y mueva las aguas, y también alguien quien nos sumerja en ellas; pero no va a pasar. Ya todo está hecho y tenemos un manual de vida, la Biblia para leerla, estudiarla, meditarla y ponerla en práctica. No tenemos excusa. Dejemos de ser minusválidos espirituales, armémonos con la palabra y atrevámonos a arrebatarle al enemigo lo que nos pertenece.

Es hora de cantar victoria porque en él somos más que victoriosos, porque si él está con nosotros qué o quién podrá estar en contra nuestra. Ánimo, la victoria es nuestra.

Escrito por Wilmer Lopez, basado en la prédica del 20/11/2022

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