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¿TÚ CREES?



Una de las enseñanzas más impactantes de Jesús se encuentra en Mateo 6:31: "Así que no se preocupen por todo eso, diciendo: '¿Qué comeremos?, ¿qué beberemos?, ¿qué ropa nos pondremos?'". (Mateo 6:31, NTV). Esta cita nos hace reflexionar sobre una preocupación común en la vida: las necesidades básicas.


Creo que todos, en algún momento, nos hemos visto atrapados en la ansiedad de estas preguntas. Aunque estoy segura de que la gran mayoría ha experimentado la fidelidad de Dios al cumplir estas promesas más allá de nuestras expectativas.


He escuchado testimonios conmovedores de personas que, en tiempos difíciles, se encontraron sin leche para alimentar a sus bebés. Sin embargo, la providencia divina intervino, ya sea a través de un donativo económico o en especie, o incluso mediante un verdadero milagro: la leche apareciendo en un frasco vacío. Estos momentos son ejemplos palpables de la fe en acción.


Pero también sé que la mayoría de nosotros, cuando enfrentamos la escasez de carne en la nevera, nos preocupamos de inmediato, olvidando que aún tenemos pasta en la despensa. Si nuestras mentes están constantemente ocupadas con preguntas como: "¿Qué comeremos?, ¿qué beberemos?, ¿qué ropa nos pondremos?", entonces, según las palabras de Jesús, podríamos estar actuando en incredulidad, es decir, sin fe. Esto, según Hebreos 11:6 (NTV), no es agradable a Dios:


"Pero sin fe es imposible agradar a Dios." (Hebreos 11:6, NTV).


Es evidente que la clave para agradar a Dios radica en confiar en Él. Sin embargo, no podemos ignorar una dura realidad: muchos cristianos enfrentan dificultades, conflictos y derrotas que son comparables, e incluso peores, que las de aquellos que no conocen el Evangelio. ¿Por qué sucede esto? La respuesta parece evidente: la incredulidad.


Si no confiamos en Su Palabra, no podemos esperar recibir ninguna de Sus promesas. Si nuestras mentes están obsesionadas constantemente con preocupaciones mundanas como la comida, la bebida, la vestimenta o la vivienda, según Jesús, estamos viviendo en incredulidad, y esta falta de fe es el origen de muchos de nuestros problemas.


Entonces, la base fundamental de todo reside en creer en Él, en Su Palabra, en Sus promesas, y en confiar plenamente. Sin fe, sin confianza, sin creencia, no solo no agradamos a Dios, sino que tampoco experimentaremos el cumplimiento de Sus promesas en nuestras vidas.


Entonces, la pregunta crucial que debemos hacernos es la siguiente:


¿Tú crees? ¿Tú confías? ¿Tú tienes fe?


No basta con decir "yo creo". La verdadera fe se demuestra a través de nuestras acciones y actitudes en la vida cotidiana.


Este mensaje se basa en la prédica del 9 de septiembre de 2023.

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